Vehemencia

Tú eres la dictadura de la carne,
la efigie de nuestras vísceras
más ocultas,
de nuestros instintos de jauría;
tú, ensoñadora puta.
Si mañana sigues con vida
te remataré de pasión.
Seré piadoso mientras grites
y cuando tus uñas se me claven
apestarás a miseria.
Sigue pidiendo
que te coma el alma,
sierpe vestal.

ummmmm… ok!
Yo, que fustigo tus anhelos, vehemencia infinita que invade cuanto miras y deseas. No respiro ni camino, sólo codicio y espero a que tus ojos cierres para invadir tu alma y lamer tus sueños. Así sea.