Afterglow
Pensaba editar un post sobre música, pero he estado releyendo a Borges y este poema me pidió a gritos que lo publicara en el blog. Bendito Borges.
Siempre es conmovedor el ocaso
por indigente o charro que sea,
pero más conmovedor todavía
es aquel brillo desesperado y final
que herrumbra la llanura
cuando el sol último se ha hundido.
Nos duele sostener esa luz tirante y distinta,
esa alucinación que impone al espacio
el unánime miedo de la sombra
y que cesa de golpe
cuando notamos su falsía,
como cesan los sueños
cuando sabemos que soñamos.


Prefiero el ocaso al amanecer