El Culto a la Muerte

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“[…] Así pues, la guerra rompe el tedio de una sociedad mecanizada y la descarga de la mezquindad y la prudencia de sus esfuerzos cotidianos, concentrando hasta el último grado la mecanización de los medios de producción y el vigor opuesto de los estallidos vitales desesperados. La guerra permite la exhibición extrema de lo primitivo al mismo tiempo que deifica lo mecánico. En la guerra moderna, lo primitivo absoluto y la maquinaria del reloj son una sola cosa.

A la vista de sus productos finales -los muertos, los mutilados, los dementes, las regiones devastadas, los recursos quebrantados, la corrupción moral, los odios y la rufianería antisociales-, la guerra es la más desastrosa salida de los impulsos reprimidos de la sociedad que se haya ideado. Las consecuencias funestas han crecido en magnitud y en miseria humana en la medida en que los elementos reales de lucha se han mecanizado más. […]

La diferencia entre los atenienses con sus espadas y sus escudos luchando en los campos de Maratón y los soldados que se enfrentaron con tanques, cañones, lanzallamas, gases tóxicos y granadas de mano en el frente occidental es la diferencia que hay entre el rito de la danza y la rutina del matadero. Una es la exhibición de la destreza y el valor con la posibilidad presente de la muerte; la otra es una exhibición de las artes de muerte, con el casi accidental producto derivado de la destreza y el valor. Pero es en la muerte donde las poblaciones reprimidas y regimentadas vislumbran por vez primera la vida efectiva; y el culto de la muerte es un signo de su retroceso a lo primitivo corrompido. […]

La guerra, como una neurosis, es la solución destructiva de una tensión insoportable y un conflicto entre los impulsos orgánicos y el código y las circunstancias que le impiden a uno satisfacerlos. Esta unión destructiva de lo primitivo mecanizado y salvaje es la alternativa a una cultura madura y humanizada capaz de dirigir la máquina para el ensalzamiento de la vida personal y comunal. […]

Una sociedad que ha perdido sus valores vitales tenderá a crear una religión de la muerte y erigir un culto para adorarla: una religión no menos grata porque satisface al número creciente de paranoicos y sádicos que tal sociedad destrozada necesariamente produce.”

 Lewis Mumford: Técnica y Civilización (1934)

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~ por Alejandro Delgado en marzo 11, 2008.

Una respuesta to “El Culto a la Muerte”

  1. […] al antiguo post donde ya cité este párrafo junto a […]

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