Dios ha muerto…

 

      Los dioses, que habían convivido con los humanos desde el inicio mismo de la humanización como hermanos inmortales a veces amigos y a veces enemigos pero siempre en perpetuo intercambio de información, han desaparecido por completo. A eso se le suele denominar “la muerte de Dios”,en exagerada referencia al Padre Eterno, cuando también han muerto todos los demás.

      Que hayan muerto realmente, o que anden escondidos, es asunto de mucha discusión en este final de la tercera época. El filósofo Heidegger, humildemente obediente a la palabra del poeta Hölderlin, asegura que están ocultos en nuestro olvido. Cualquiera sabe. Es cierto que quienes así piensan tienen un aire un tanto cursi, pero los que piensan lo contrario suelen ser unos majaderos, así que aún no está el asunto decidido.

      Pero es el caso que, una vez limpia la vida social de dioses y divinidades, la tarea de los modernos ha concluido. A partir de la segunda carnicería mundial, se advierte un progresivo y creciente aburrimiento entre los occidentales, acompañado de una acumulación de riquezas y poder técnico totalmente delirantes. En medio siglo, los Estados sin dios se han convertido en amos absolutos del planeta, pero no saben muy bien qué hacer consigo mismos.

      El aburrimiento es un gran anunciador de cambios profundos. Aburrirse quiere decir tomar el presente por un puro vacío, como si en lugar de tiempo vivo fuera una mera transición, un paréntesis tonto entre dos momentos interesantes. Alguien que espera aburridamente la llegada de algo es alguien que considera el presente como la pura nada y por lo tanto lo quema, “mata el tiempo”, como puede. No hay más que mirar en cámara rápida lo que han manifestado las artes entre 1950 y 1994 para sentir un severo escalofrío.

      El aburrimiento que cubre los años 1950-1994 ha servido para distribuir por el planeta varias toneladas de bombas atómicas, algunas de las cuales están ahora en manos de gente divertidísima.

      Sólo la gente muy conservadora sigue hablando de progreso y confiando ciegamente en los avances tecnocientíficos. La actualidad, por lo tanto, es la siguiente: una vez desaparecidos tras el horizonte histórico los últimos dioses, no sabemos cómo se llaman los próximos, ni como son, ni lo que quieren porque están todavía demasiado cerca. ¿Es la Bomba una divinidad buena o mala? ¿Es el Sida un dios menor o un espejismo? ¿Es la Banca una nueva Ecclesia? ¿Qué clase de divinidad destructora y humorística es la Técnica?

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~ por Alejandro Delgado en abril 10, 2008.

Una respuesta to “Dios ha muerto…”

  1. no ce se me ase muy rara ese dibujo ho foto que significa,, mi correo es pepe_y_ya@hotmai.com

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