Animalización

      Ya no hay para los hombres tareas históricas asumibles, ni siquiera tareas asignables. Ya a partir del final de la Primera Guerra Mundial era de alguna forma evidente que los Estados-nación europeos no estaban en condiciones de asumir tareas históricas y que los pueblos mismos estaban destinados a desaparecer. La naturaleza de los grandes experimentos totalitarios del siglo XX se malentiende por completo si se los considera solamente como una continuación de las últimas grandes tareas históricas de los Estados-nación decimonónicos: el nacionalismo y el imperialismo. La apuesta es ahora muy otra, más extrema, porque se trata de asumir como tarea la propia existencia artificial de los pueblos; es decir, en última instancia, su nuda vida. Bajo este aspecto, los totalitarismos del siglo XX constituyen en verdad la otra cara de la idea hegeliano-kojeviana del fin de la historia: el hombre ha alcanzado ya su télos histórico y, para una humanidad que ha vuelto a ser animal, no queda otra cosa que la despolitización de las sociedades humanas, a través del despliegue incondicionado de la oikonomía, o bien la asunción de la propia vida biológica como tarea política (o más bien impolítica) suprema.

      Es probable que el tiempo en que vivimos no haya salido de esta aporía. ¿Acaso no vemos en torno a nosotros y entre nosotros a hombres y pueblos sin esencia y sin identidad -consignados, por decirlo así, a su inesencialidad, a su ociosidad- buscar a tientas por todas partes una herencia y una tarea, una herencia como tarea? Hasta la pura y simple renuncia a todas las tareas históricas (reducidas a simples funciones de policía interna o internacional) en nombre del triunfo de la economía, reviste hoy a menudo una tal intensidad que la misma vida natural y su bienestar parecen presentarse como la última tarea histórica de la humanidad, si admitimos que aquí tenga sentido hablar de una “tarea”.

      Las potencias históricas tradicionales -poesía, religión, filosofía- que […] mantenían despierto el destino histórico de los pueblos se han transformado desde hace mucho en espectáculos culturales y en experiencias privadas y han perdido cualquier eficacia histórica. Frente a este eclipse, el único empeño que parece conservar todavía alguna seriedad es el hacerse cargo de la vida biológica y de su “gestión integral”, es decir, de la animalidad misma del hombre. Genoma, economía global, gestión humanitaria son las tres caras solidarias de este proceso en que la humanidad post-histórica parece asumir su misma fisiología como último e impolítico mandato.

      No es fácil decir si la humanidad que ha tomado sobre sí el mandato de la gestión integral de la propia animalidad es todavía humana, en el sentido de esa máquina antropológica que, de-cidiendo en todo momento sobre el hombre y el animal, producía la humanitas, ni tampoco está claro si el bienestar de una vida que ya no sabe reconocerse como humana o animal pueda sentirse como satisfactorio. […] 

      La humanización integral del animal coincide con una animalización integral del hombre.

 

-Giorgio Agamben-

Lo Abierto. El Hombre y El Animal (2004)

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~ por Alejandro Delgado en octubre 4, 2008.

3 comentarios to “Animalización”

  1. Uhmm, este fragmento me pareció chulo, pero no acabo de entender qué se entiende por “animalización”.
    A veces me apena no haber vivido ese periodo histórico en el que existían pueblos con esencia.

  2. Me ha parecido genial tu blog. Diferente en su contenido, muy interesante (al menos las entradas que he leído).
    En lo referente al fragmento que adjuntas, y reflexionando sobre su contenido, me ha destilado cierto olor Spengleriano (quizás un poco más sofisticado).
    Como te decía, me ha gustado mucho tu blog y me gustaría incluirlo en mi lista de blogs recomendados.
    Un saludo.

  3. – Lasombradelviajero, en realidad es difícil entender a qué se refiere con “animalización” en ese fragmento, porque pertenece a uno de los capítulos finales del libro y en todos los anteriores ha estado definiendo y haciendo un viaje etimológico por todos estos términos. De todos modos, me parece que se entiende bien la idea general a la que se refiere. Me he mareado mucho leyendo el libro, y me ha superado en numerosas páginas, pero me han encantado algunas ideas que he podido sacar.

    – J. Rogelio Rodríguez, bienvenido al blog. Me alegro mucho de que te guste, he echado un vistazo al tuyo y he decidido agregarlo a mi lista de blogs amigos. Te seguiré la pista. ;-)

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